Litigio y Arbitraje

En las relaciones personales en general y en las jurídicas en particular, los conflictos y litigios están al orden del día puesto que sus motivaciones devienen de las más variadas causas.

La solución final a estos conflictos puede producirse de dos maneras; con o sin diálogo de las partes implicadas o, pese a intentar el arreglo de manera amistosa, las partes no se ponen de acuerdo para llegar a una solución pactada.

En estos supuestos, ya sea por la falta de diálogo, por ocultar la existencia del problema o por cualquier otra causa, su resolución dependerá de un tercero.

La intervención de un tercero puede fomentar un mejor ambiente entre las partes, asistiendo y mediando entre ambas, para retomar el diálogo interrumpido o bien, acabar en un verdadero juicio, sea judicial o arbitral.

En cualquiera de las dos situaciones, nuestro cuerpo de profesionales del derecho está preparado para asistirle, siempre tomando en cuenta que el diálogo extrajudicial es nuestra primera opción.

El arbitraje como medio de solución de conflictos cuenta con características muy especiales, que permiten su actual identificación como herramienta adecuada de solución de controversias, garantizando en el largo plazo su adaptabilidad al profuso contexto global contemporáneo e influyendo en los más variados espacios jurídicos domésticos. En esencia, porque el arbitraje tiende a integrar transversalmente los sistemas jurídicos locales y se basa en principios universales, que se caracterizan por su orientación pragmática para solucionar diversos conflictos. Esta tendencia integradora del arbitraje como institución jurídica autónoma se ha reforzado con la globalización.